¿Cómo se congelan los óvulos?

La congelación de óvulos o vitrificación, es un proceso muy popular hoy en día, que le ha dado la oportunidad a muchas parejas de poder tener hijos cuando creían que ya no iban a poder, o a madres solteras de poder formar una familia y tener hijos cuando creían que ya iba a resultarles imposible debido a la edad.

Congelación o vitrificación

Para realizar dicho proceso, primero se debe preparar a la madre o donante tanto física como psicológicamente, haciéndole estudios específicos para ver su viabilidad para dicha técnica, y si podrá soportar las cantidades de hormonas que se le deben suministrar antes de la extracción para conseguir una cantidad adecuada de la muestra.

En este punto, muchas mujeres empiezan a plantearse porque hacen esto y si vale la pena, pero lo más importante es que piensen que los riesgos son mínimos y que la recompensa de tener a su bebe en sus brazos es inexplicable.

Cuando ya se han realizado las pruebas pertinentes, se procede al suministro de hormonas para acelerar la ovulación, y que así de una sola vez puedan obtener un gran número de óvulos.

Estas hormonas serán suministradas alrededor de 10-15 días, en las que se estimulará la ovulación por medio de pastillas u hormonas inyectables, según la técnica de cada clínica y la dificultad que determine el médico.

Transcurrido ese periodo, el médico evaluará el estado de la paciente y decidirá si se puede proceder a la extracción de los óvulos por medio de aspiración.

Las únicas molestias que se sienten en el proceso es la de la anestesia con lo que no es algo muy desagradable.

La extracción es ambulatoria, es decir, que lo hacen en la misma consulta en un recinto esterilizado y preparado para dicho procedimiento, y para que la paciente se sienta lo más segura y cómoda en todo momento. Siempre se va a hacer cargo de la extracción un médico especializado en ginecología, que será el que mejor sepa actuar en caso de que algo salga mal o de hacerlo de la manera más rápida y menos molesta, y lo acompañará como mínimo un enfermero para ayudarlo.

Se introducirá una pequeña jeringa con la que se realiza la punción en el ovario y se absorben los óvulos, luego dichos óvulos se pasan a una solución de sacarosa con la que se eliminan los líquidos procedentes del ovario, y con lo que se evita que se formen cristales a la hora de la crionización.

Pasados 2 minutos se trasladan a un tubo especializado que se denomina pajuela, y de ahí se introducen en el nitrógeno líquido a  -196º en el que se deja unos segundos, que es el tiempo suficiente para que se congelen y se conserven en las condiciones de viabilidad más adecuadas.

Una vez realizado este proceso de congelación o crionización, se dejan almacenados en un “banco”, que no es otra cosa que un recinto en el que se dejan almacenadas y bien etiquetadas todas las muestras en unas condiciones ambientales óptimas para su conservación, de manera indefinida hasta que se decida emplearlos.

Qué ocurre cuando se quiere hacer uso de la muestra

Cuando la donante decide utilizar la muestra que ha congelado para la inseminación, lo primero que debe hacer es presentar en la clínica una tarjeta que le dan cuando concluye todo el proceso de crionización, y se pone en contacto con un médico especialista para decidir si lo que quiere es realizar una inseminación, o si por el contrario a decidido que no quiere tener más tiempo la muestra y la va a sacar del banco.

Si se opta por la inseminación, el procedimiento es bastante más largo que el decidir desechar la muestra, ya que para este proceso lo único que hace falta es la firma de que ha sacado la muestra del banco con su identificación, y ya se daría de baja el contrato establecido al principio del procedimiento.

Si por el contrario, se decide realizar la inseminación, lo primero que hay que hacer es pasar por unas pruebas similares a la de donación. Consiste en pruebas rutinarias con las que se verá las posibilidades de que el embrión cuaje y de que no se produzcan ninguna complicación durante el embarazo, el médico será el encargado de transmitir a la paciente los riesgos y es solo ella la que decide lo que quiere hacer. Deberá firmar un consentimiento como que se le ha informado de los riesgos del proceso y que no tomará represarías legales sobre la empresa en caso de que pase algo.

Tras realizar las pruebas de viabilidad y la paciente ser informada, empezará el procedimiento de fertilidad, en el que la paciente tendrá que inyectarse una serie de hormonas en la zona de la barriga para estimular el agarre del embrión. Dichas hormonas no son iguales para todas las pacientes, ya que dependerán de la edad y de lo fértil o no que sea.

Tras transcurrir 2 semanas del tratamiento de estimulación se concertará una cita con el médico para proceder a la inseminación. El proceso es sencillo, es ambulatorio y en menos de media hora podrá estar de nuevo en casa.

Existe la posibilidad de que la donante no se quede embarazada a la primera, pero nada es imposible y siempre  se puede seguir intentando con varias muestras.

Costes de la intervención

Los costes es lo que más asusta a todas las pacientes que van a realzar este procedimiento. Es un procedimiento costoso, y más teniendo en cuenta que las probabilidades de quedarte embarazada van disminuyendo cuantos más años tenga la paciente, y cuanto más tiempo lleven los óvulos criogenizados.

El coste inicial ronda los 2.350€ durante 4 años, después de los cuales tendrás que decidir si los sacas o los dejas, con lo que seguirás pagando 250€ al año. Lo mejor es buscar clínicas con buena reputación en las cuales siempre te ofrecerán un cómodo sistema de pago a plazos para ayudarte.

En el caso de que se decida sacar la muestra sin usarla, se deberá tener en cuenta que una vez descongelada, no se podrá volver a congelar porque pierden totalmente su poder  de fertilidad.